Felicitación Navideña

Si el invierno aprieta, mejor lo pasamos abrazados.

Si el invierno aprieta, mejor lo pasamos abrazados.

 

Como niños en sus cartas a los Reyes Magos

hacemos promesas imposibles de cumplir

el pavo también las hizo y ahora está lleno de ajos.

Vapor y humo que nos empujan a subir. Comida para los dioses.
Cada año la misma huída

Cada año la misma huída

Viento helado. Acrílico 30×40

Viento Helado

Viento Helado

Un viento helado que entra por la rendija de la puerta me recuerda que el invierno sigue vendiendo cara su plaza a la primavera. El hielo resiste los embates de los capullos en ariete y cubre el verdor de los campos con un sudario blanco libre de temor.

Pero el leve canto del mirlo ya anuncia la mañana y el bosque, en silencio, prepara su revolución. Las madrigueras rebullen con un sordo rumor y la osa, entre sueños, olisquea un tenue calor.

Todo está dispuesto. Preparaos.

La Primavera es perdón. Acrílico 120×60

Una brisa de primavera

Una brisa de primavera

La Primavera perdona al Invierno sus desaires mientras baila descalza por los prados en flor.

Ceñudo, desde la montaña, el viejo invierno la observa, sabe que la desea como le desea una cara de la Luna a la otra. Se enfada cuando se sorprende a sí mismo trarareando la canción de la muchacha. Se reprende avergonzado y procura mirar a otro lado. Pero su reino se le hace ahora más aburrido.

Ya vendrán días de viento helado, hoy las nubes se enredan en su cabeza dándole un aspecto de viejo malhumorado.

La chiquilla le mira de reojo y ensaya una pirueta de flores blancas que sabe que le gustan. En honor del amado apartado puebla el árbol de ramas nevadas.

La Primavera es perdón.

Camino de otro año. Nex5 18-55

Coger aliento, patear el suelo con energía. Caballos en los cajones de salida. Nerviosos por el evento, miramos a nuestro alrededor en busca de algún signo de aliento.
Esperamos una carrera competida pero no tenemos rivales, somos nuestro propio árbitro. Tampoco hay circuito que correr, lo vamos haciendo según avanzamos. Claro, tampoco se ve la meta: nos la ponemos nosotros.
Así va la vida: una carrera sin rivales, sin jueces, sin carretera, sin meta. Sólo nosotros contra nosotros. Tenemos las de perder.
Pero este año será diferente, caminaremos despacio disfrutando del recorrido. Nos esforzaremos como nunca en las metas volantes que nos pongamos. Saludaremos a los otros corredores que nos crucemos, con cortesía y amistad de compañeros de travesía. Y no perderemos un instante en cuál premio obtendremos al final, siquiera lo haya. Tenemos las de ganar, ya hemos ganado.

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