Hombre y espacio. Acrílico 40×30

Razón frente al abismo

Razón frente al abismo

Ummmpff estaba muy orgulloso de sí mismo. Como él intuía si imitaba al rayo golpeando dos piedraduras sobre un árbol seco, convocaría a ese espíritu caliente que tanto le confortaba. No cabía en si y estaba un poco chulito, Aaarrrg la maciza de la tribu no tendría más remedio que fijarse en él.

Algo cansado pues se había tirado toda la tarde intentándolo, se recostó al calor del espíritu bienhechor y levantó la mirada.

El cielo estaba cuajado de luces en movimiento, un abismo que le llamaba a comprender lo inasible. Se quedó con la boca abierta.

Y nosotros, sus hijos, aún no la hemos cerrado.

Verano Geométrico. Nex5 18-55mm

Espiral. Cadaqués 2014

Espiral. Cadaqués 2014

Cuando algo me preocupa me enrollo conmigo mismo en una espiral infinita. Detrás mío, sin principio ni fin. Me adentro en las ondas del tiempo y viajo a otro ahora donde la preocupación ya sólo sea un sueño despertado. Así huyo de mis peligros. Viajo en el tiempo mientras mi destino se entretiene en el presente.

Y para cuando me alcance sólo obtendrá como trofeo un pingajo de carne vacío. Yo ya estaré muy lejos.

Líneas y rayas. Nex5 18-55mm

Cielo y rayas

Es mi pensamiento. A veces sucede que las cosas cobran vida con el movimiento. Vistas desde la ventanilla, las líneas de la catenaria contra el cielo parecen jugar. Ahora una se cruza, ahora vuelve a su lugar, comba que nos alegra el día.

Pero cuando el tren se para, se acaba la alegría. Lo animado queda parado. La línea se convierte en raya. El viaje se vuelve destino, el tren en la parada, la vida en la estacada y nosotros por nuestro camino.

 

Camino de otro año. Nex5 18-55

Coger aliento, patear el suelo con energía. Caballos en los cajones de salida. Nerviosos por el evento, miramos a nuestro alrededor en busca de algún signo de aliento.
Esperamos una carrera competida pero no tenemos rivales, somos nuestro propio árbitro. Tampoco hay circuito que correr, lo vamos haciendo según avanzamos. Claro, tampoco se ve la meta: nos la ponemos nosotros.
Así va la vida: una carrera sin rivales, sin jueces, sin carretera, sin meta. Sólo nosotros contra nosotros. Tenemos las de perder.
Pero este año será diferente, caminaremos despacio disfrutando del recorrido. Nos esforzaremos como nunca en las metas volantes que nos pongamos. Saludaremos a los otros corredores que nos crucemos, con cortesía y amistad de compañeros de travesía. Y no perderemos un instante en cuál premio obtendremos al final, siquiera lo haya. Tenemos las de ganar, ya hemos ganado.

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