Borgeana. Lápiz 13×20

Banco ocupado

Banco ocupado

Una fría tarde de Marzo, me senté en un banco a orillas del lago que baña la ciudad de Ginebra. La niebla empezaba a desbordar las montañas y las luces aún dudaban si encenderse. A lo lejos unos pocos transeúntes apresuraban sus pasos al calor de sus respectivos hogares. A lado se me sentó Borges.

_ Perdone, este banco está ya reservado para otra historia. Me dijo

_ Disculpe. Repuse.

Y me levánte para irme por donde había venido. Qué cerca de la posteridad estamos a veces.